MEMORIAS DE DIÓGENES
EL CUMPLEAÑOS Y LA TORTA
Nos invitaron a un
cumpleaños donde un pobre mortal pondría la torta.
Mirándose Pitacos en el
fondo de un pote, lleno de tristeza observó cuán lastimoso es el destino del
ser humano: irse resbalando por el declive de la vida; envejecer; envejecer.
¡Y tener que soportar las felicitaciones por cada cumpleaños, “escalón de la
escalera que se hunde en la fosa helada de la muerte!”
-”Verdaderamente -comentó Bias-. Me pregunto quién inventó
eso de felicitar por cumplir años, que es lo mismo que decirle a una persona:
“Te nos estás yendo. Mis parabienes porque te vas acercando progresiva e
inevitablemente a la muerte”.
Solón manifestó que desear
feliz cumpleaños es una ironía y recibirlo una presuntuosidad y una usurpación.
“Porque, ¿qué mérito tiene quien, habiendo vivido un año más, no ha hecho otra
cosa que ´dejarse vivir´?”
Periandro le repuso:
-“Dejarse vivir”' en un
país donde reinen la justicia y una mejor distribución de la riqueza, no es lo
mismo que hacerlo en un país como Grecia, donde vivir en la miseria “tiene su
mérito”.
Ya iba Cleóbulo a
preguntar cuál mérito, cuando uno de nosotros observó que nos habíamos quedado
sin torta, pues los demás invitados, más realistas que nosotros, habían ido
directo a lo suyo. Y en verdad que lo hicieron bien, pues ¿quién ha dicho que a
las celebraciones de la vida se asiste a anticipar la muerte? A la hora de
caerle a la torta o al queso, triunfan
los pragmáticos...es, decir, los políticos...
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