TONELADAS
DE DIÓGENES
CONVERSAR
CON EL DIABLO
Dicen que
el diablo acepta dialogar
sólo con los BOBOS, no con los VIVOS.
Esto me
lo dijo Sócrates, experto en la materia, pues siempre andaba en compañía suya
un demonio que lo inspiraba y orientaba...Por lo tanto, no ponía en duda
aquella aseveración, venida de él, tan amante de la verdad.
Una vez
que se marchó de mi Tonel, me senté a pensar en el asunto: ¿qué quería
significar aquello de que el diablo conversa con los bobos y no con los vivos?
He de
admitir que el planteamiento era un reto para mi corta inteligencia, pues se
necesita poseer mucho de ella, y de la buena, para poder comprender ese
acertijo, para analizar esa aseveración, para desentrañar su significado y
extraer conclusiones.
Tuve que
salir en busca de los filósofos más preclaros de Atenas, para que colaborasen
conmigo en esa tarea, que demandaba poseer un coeficiente de por lo menos 20mil
euros que la Unión Europea no estaría dispuesta a prestar.
Para
resumir: fue Pitágoras quien me sacó de dudas: el diablo prefiere dialogar con
los bobos, porque son tan pendejos, que no se dan cuenta de que Cachudo no puede evitar el odio a la verdad y, en la misma medida, el amor a la
mentira, por lo que enrolla, confunde y engaña a los bobos fácilmente y se sale
con las suyas.
En
cambio, el diablo no se atreve a recibir a los vivos, porque, como él mismo
confiesa, los vivos siempre terminan engañándolo y amarrándole el rabo con la
silla...porque ha de saberse que el diablo tiene su silla...

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